jueves, 27 de noviembre de 2008

Aceptar al otro es ternerle fe, respetar sus tiempos, sus espacios, entender sus silencios y esperar sus señales. Para aceptar primero hay que conocer lo que se ve del otro y lo que no se e, y así puedo decir ''te conozco''. Y porque te conozco te elijo, y porque te elijo te acepto, y porque me aceptás soy feliz. También acepto la sorpresa, porque siendo dos, al volver a casa, ya no encontraré todo como lo dejé. Habrá otro, con su mundo, un mundo que engrandece el mío. Hay que saber cual es el debe y el haber. Aceptar al otro es aceptar lo mejor de nosotros mismos, porque quien nos elige, nos devuelve puro amor, amor por amor, y a semejante amor por supuesto le digo: si acepto.